En nuestra época las transfusiones de sangre son cosa segura y rutinaria. Pero hace algunos siglos poco se sabía de los grupos sanguíneos y sus compatibilidades. Así fue como dos médicos canadienses pensaron en inyectar leche directo a la vena de sus pacientes, para nutrirlos y ayudarles a recuperarse... El resultado, obvio, no fue el que esperaban. En este episodio, Andrés Kalawski y Paula Molina revisan uno más de los grandes fracasos de la historia humana.