Son momentos de ir a tu interior y hacer la paz contigo, a desarrollar más seguridad, confianza y espiritualidad. A crecer tu fe, a reafirmar tus creencias, a vencer el miedo, el egoísmo y la desesperanza.
Hemos de unirnos y crear una fuerza de luz ante la oscuridad, el sufrimiento y la muerte.