Es una pregunta tan habitual como transversal. La sociedad asiste asombrada o resignada, no estoy seguro en qué estadio estamos, a la desfachatez de Óscar Puente. Hemos llegado a un punto en que en cualquier momento nos piden que le demos las gracias por sus desvelos y, sobre todo, porque no nos insulte, como es habitual, a los que discrepamos de sus mentiras y manipulaciones. La duda es quién será utilizado como víctima propiciatoria para justificar que se asumen responsabilidades. No queda tan lejano en el tiempo lo que sucedió con la Dana. Desde el primer momento, la izquierda política y mediática decidió proteger a Sánchez y su Gobierno, con la inestimable ayuda de la juez instructora, que coincidieron en el objetivo de destruir a Mazón. En la remodelación fue apartada la consejera Salomé Prada, pero era insuficiente p