Sin importar la situación o circunstancia, crée, atrévete a sembrar en el desierto, emprende, construye, porque al igual que Isaac, Dios te bendecirá donde sea que estés, porque su bendición no está en un sitio, una casa, una empresa o una ciudad. La bendición mi querido amigo, está en tí.
Así que mientras el mundo habla de hambre, escacés y muerte, Dios tiene para ti provisión y vida en abundancia. Es la misma tierra, pero cuando Dios está contigo y te atreves a creerle, tú serás bendecido en el mismo lugar que otros intentaron y fracasaron.
Por tanto, date tu lugar y entiende lo valiosos que eres en Dios.
No pelees por lo que otros te quitaron, ni llores por lo que dejaste atrás. Dios tiene cosas nuevas para tí, y quienes te dieron la espalda o contendieron contigo, muy pronto, vendrán a buscarte porque querran un poco de tu bendición, reconocerán que Dios está contigo, que su bendición está en tí y que es Él quien pelea tus batallas.
Así que sin importar el diagnóstico, la economía, quienes estén a tu lado o quienes se alejen, tu sólo confia en Dios, no te conformes y ahí, en medio de tu desierto, cava pozos de fé y verás fluir ríos de bendición.