Este es el momento de levantarte, saca el guerrero que hay en ti y fortalece tu fé en Dios.
No te angusties, confía en Él, porque querramos o no, siempre habrá tempestades en nuestra vida, pero ninguna tormenta es infinita y Dios ha prometido que jamás te dejará sólo, que te ayudará y te sostendrá hasta darte la victoria. Él sabe lo que hace y ten por seguro, que podrás tener muchos días malos, pero núnca tendrás un Día sin Dios.