¿De quién será?
Lucas 12.20
La mejor forma para vivir el presente es tener una apropiada perspectiva del futuro. Sin un propósito en esta vida solo nos enfocaremos en el hoy y nuestra vida será desaprovechada. Alguien dijo empieza con el final en mente. ¿Qué clase de legado te gustaría dejar? ¿Qué cosas piensas que serán las de más valor cuando ya no estemos en este mundo? ¿Cómo te gustaría que la gente te recuerden? A lo largo de la historia, las personas han adoptado el enfoque convencional del éxito como dinero, poder, fama y placer. Tus valores y prioridades reflejan lo que es más importante para ti. Ten en cuenta que el Señor Jesús no habla mal de tener cosas materiales pero si condena la actitud del hombre hacia ellas. Jesús habló de dinero más veces de las que habló sobre el cielo y el infierno. De hecho, habló más del dinero que de cualquier otro tema. 16 de las 38 parábolas que existen en la Biblia se refieren a cómo manejar las Finanzas y los bienes. El dinero, el poder, la notoriedad, la popularidad y las habilidades son herramientas, no metas; son medios, no fines. Que podemos usar para la gloria de Dios. Cuando tratas a estas cosas como fines en tu vida, terminaremos en bancarrota, sin importar el valor de todo lo que hemos acumulado en esta tierra. ¿Qué estás dejando atrás? ¿Qué estás tratando de construir con tu vida? ¿Qué estás haciendo hoy con la eternidad en mente? Las personas que regularmente reflexionan sobre la brevedad de sus años cultivan la capacidad única de concentrarse en lo que más importa. Invirtamos en lo que no se irá con el viento de la cultura y el tiempo. Persigamos lo que sea más duradero. La eternidad no se trata de filosofar en el aula, sino de motivar cómo gastamos nuestro dinero, qué hacemos con nuestro tiempo y el tipo de relaciones que fomentamos.
La Biblia define el éxito en términos de lo que es espiritual y duradero y termina en vida eterna y gozo (Mateo 6: 19-20; Juan 3:16; 15:11). El éxito bíblico se centra en la obediencia y la glorificación de Dios. El Señor Jesús dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Salomón dijo: "El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre" Eclesiastés 12:13. Pablo dijo: a fin de conocerle, Filipenses 3.10. Estas serían buenas definiciones de éxito, según la Biblia.
"El éxito es conocer tu propósito en la vida, crecer hasta alcanzar tu máximo potencial y sembrar semillas que beneficien a los demás", John Maxwell. Todo esto está relacionado con preguntas como estas. ¿Por qué estoy aquí y hacia dónde voy?"¿Qué Dios me ha llamado a hacer en esta tierra? ¿Qué te apasiona hacer? ¿En qué eres bueno? ¿Sabes qué dones el Señor te ha dado y los estás usando? ¿Tienes siempre la actitud de aprender de otros y mejorar?
Entonces, que es primero. ¿El qué? ¿El cómo? ¿O el por qué? Primero es el por qué. Porque hago lo que hago, porque existe mi ministerio, porque tengo mi familia. Si tengo claro el por qué sabré entonces que hacer. ¿Qué hacemos como organización? ¿Qué hacemos como iglesia? ¿Qué hacemos como creyentes? Y si tenemos claro el que, eso nos llevará a una buena estrategia para hacer lo que queremos lograr.
William H. Cook en su libro Éxito, Motivación y las Escrituras dice que éxito es, el logro continuo de ser la persona que Dios quiere que seas y el logro continuo de las metas establecidas que Dios me ayuda a establecer.
En nuestra historia de esta mañana tenemos la historia del rico insensato.
Este granjero sufría el síndrome de cantidad. Quería más graneros, más edificios, más bienes, más frutos. Sería muy bueno planificar el resto de años que nos queda para vivir humanamente. Por eso alguien dijo: "vive hoy como si fuera el último día que fueras a vivir". El hombre rico pensaba que tenía mucho tiempo para vivir, él no quería pensar que un día moriría. Dos hombres vinieron discutiendo acerca de una propiedad y le dijeron a Jesús que fuera el mediador entre ellos para resolver este problema. Jesús les dijo que se cuidaran de la avaricia y el Señor les dio algo valioso a estos dos hermanos. Una perspectiva de vida. El hombre rico nunca dijo si Dios quiere, haré esto o aquello. Tenía lejos a Dios de sus pensamientos y hechos. Salmos 10.4. No pensaba en Dios sino en sí, decía mis graneros, mis bienes, etc. No reconocía que todo lo que tenía Dios se lo había dado. 1 Corintios 4.7. El rico se preguntó asimismo, ¿qué haré? No preguntó, ¿qué quieres que haga Señor? El misma se pregunta y él misma se contesta, esto haré. El rico dijo, diré a mi alma. Este hombre pensaba que todo era suyo hasta su propia alma, se creía dueño hasta de su alma. La Biblia dice que todas las almas son de Dios, Ezequiel 18.4. El rico dijo, tengo muchos bienes guardados para mí para muchos años. No necesitaba orar pidiendo: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy", no dependía de Dios para su provisión. El Señor nos enseñó que cada día, no cada quincena, o cada mes vayamos a Él para orar por nuestra provisión diaria, es decir dependamos de Él cada día, porque todo pueda cambiar económicamente de la noche a la mañana. Dios siempre usa lo material para llevarnos a Él. Este rico menos quería compartir con otros los bienes que poseía. Este rico dijo: "repósate, come, bebe, regocíjate", los cuatro placeres del hombre. Este insensato pensaba que él mismo era su proveedor. Nunca pensó quién le daba la salud para poder descansar, nunca pensó quien le daba las fuerzas para conseguir alimento y bebida y nunca pensó quién le daba la bendición de poder disfrutar el fruto de su trabajo. Dios le dijo. Necio, tonto, esta noche vas a morir y todo lo que has provisto ¿de quién será? Lucas 12.20. El rico ni pensó a quien iba a dejar todo lo que tenía, que pasaba si los herederos lo desperdiciarían todo, o sería un motivo todos sus bienes de peleas entre sus familiares, o tal vez su mayor enemigo se apropiaría de todo lo que era suyo. ¿Para que tanto esfuerzo trabajando por años? ¿Para qué tantas privaciones en su vida? Si al final de todo no pudo disfrutar lo que tenía, Eclesiastés 6.2. Que tormento para el hombre rico pensar a quién iba a dejar todo lo que tenía. El rico pensaba que tenía muchos años para vivir pero se dio cuenta que en ese mismo instante iba a morir. La filosofía mundana no ha variado hasta hoy desde que los gladiadores romanos acuñaron la conocida frase "comamos y bebamos, que mañana moriremos".