F e b r e r o 7 Me sumergió en la noche, las bondades agolpaban mis sentidos y tu timidez encanto la mirada que sembró mi corazón, en la alborada nada aparecía, nada lo contenía, era un vacío que lo juzgaba todo, estaba destinado al punto de la vergüenza y la desgracia, y el olvido sacudió tu presencia, te sumergiste en arroyos de agua viva, te transmitía las memorias perdidas, te negaste a creer en la obediencia y mal gastaste tus ayeres, y te quejas, oh insensato!, que pretendes Ser, calculas todo y le bautizas con un nombre, tu sabiduría requería ser calificada por poderes innumerables prodigios , todos fueron sacados de tu vulnerabilidad, la peste que llora podría todo, y nada encajaba, te hiciste enredos y tu enredo te sometió a tu olvido, no eras lo elocuente, la manifestación de la soberbia apareció en tus sueños y ahora tu alma perdida empuja la sabiduría, le dices con don de mando ven a mí y ella se te esconde, cuanta soberbia te embriaga, la humildad se te escondía, ya hoy retuerce el sendero y nada te queda , todo está deshonrado en la podredumbre de tus creencias.