Jesús acababa de realizar el milagro de alimentar a 5,000 personas con tan solo unos cuantos panes y unos cuantos pescados y quería pasar un tiempo a solas en oración por le que le pidió a los discípulos que subieran a una barca para zarpar al otro lado del mar. Durante el transcurso se avecinó una gran tormenta que azotó violentamente la barca de lado a lado maltratando la estructura de la barca así como también la fe de los estaban en ella. A lo lejos vieron a Jesús caminando sobre las aguas acercándose a la barca pero de tan asustados que estaban los discípulos pensaron ver a un fantasma. Jesús les dijo: ¡no teman!