Y siento en el silencio tan sonoro
el loco pensamiento de las flores,
que lucen sus brillantes resplandores
en polvitos que al sol se dan en oro.
El río con sus cánticos traviesos
que abrazan como miles de caricias
y sientes por sus aguas las delicias...
que embriagan llenas de sus tiernos besos.
Y al vuelo de la frágil...