Convengamos que el sentimiento de culpa es no perdonarse a uno mismo y el rencor no perdonar al otro. Ambas encierran condenas que aconsejan ser descerrajadas. Y ello es as porque conseguirlo es un acto de higiene mental que nos permite liberarnos de la carga emocional que suponen. Y la llave en ambos casos es el perdón. Siendo tan evidente y resultando tan crucial hacerlo, ¿porqué nos resulta tan difícil?
Hoy hablamos brevemente de como perdonar no significa justificar las acciones, sino liberarnos de su carga emocional. Al perdonar, no solo liberamos al otro de nuestra ira, sino también a nosotros mismos. El perdón es un acto compasivo y de sanación. Palabras que suenan obsoletas, pero no lo son en absoluto. Mientras no encontremos otras mejores, siguen siendo completamente válidas.