Listen

Description

La erosión del proyecto político de la izquierda contemporánea es evidente, en la actualidad en plena crisis de identidad postmoderna. El progresismo ha transitado de una vocación altruista, centrada en equilibrar las estructuras de poder material, hacia una "jaula ideológica" definida por la confusión moral y un liberalismo posmoderno centrado en la entronización de lo individual y en el consentimiento como refrendo máximo de libertad.
La izquierda ha ejecutado un viraje estratégico suicida al abandonar la gestión de la realidad y la justicia redistributiva en favor de una política de identidad de nicho. Bajo una interpretación superficial de la hegemonía cultural de Gramsci, se ha instaurado una suerte de dictadura de la virtud que prioriza el simbolismo y el lenguaje de las élites académicas urbanas sobre las necesidades de las capas sociales tradicionales.
Esta desconexión ha generado una paradoja sociológica: mientras el progresismo se ensimisma en cámaras de eco y pedagogías punitivas, ha cedido a la derecha la defensa de lo cotidiano y lo común. Al sustituir el análisis sistémico por la culpabilización individual y un activismo performativo, la izquierda corre el riesgo de quedar definitivamente "huérfana de pueblo".