Jugando fútbol, cultivando caña y vendiendo panela: así pasaba los días Salomón.
Una madrugada tuvo que huir junto con su padre por los enfrentamientos entre actores armados en Colombia. En camino hacia un refugio pasó algo inesperado: Salomón duró una década sin dormir como antes y, aunque ya han pasado 14 años, lo sucedido sigue teniendo impacto en su vida.