El salmo 136 repite sin cesar "porque para siempre es su misericordia". Esa alabanza constante debe ser parte esencial de nuestra vida, pues nuestro Padre provee, preserva, da vida y justifica solamente por su gran amor y misericordia.
El llamado es siempre a alabar a Dios y decir diariamente "Porque para siempre es su misericordia".