Gracias a un amparo de la organización Defendiendo el Derecho a Un Medio Ambiente Sano, el Juzgado Primero de Yucatán ordenó a Sedatu, Fonatur y a la empresa Fonatur Tren Maya que detengan la construcción, remoción y destrucción de la biodiversidad, ya que es posible que se provoque un daño irreversible con la obra en el ecosistema de la Península de Yucatán.