Disimula. Leire Serra
Era jueves y ya sabía lo que me esperaba; de hecho, ya estaba allí. A decir verdad el sofá era suave y bastante cómodo. La sala, blanca en su totalidad, estaba bastante limpia y se notaba un orden perfeccionista, incapaz de alterar cualquier inestabilidad mental que pasara por allí’... Transmitía una apaciguadora serenidad, pero era su mirada lo que me seguía incomodando. Considero que un profesional de ese calibre deberla de disimular mejor esa mirada de "este tío está loco y esta semana viene diciéndome que ve espíritus tras los espejos..."