Raquel Torres tuvo que “sanar” la herida del síndrome de la impostora que le ocasionó el pasar de ser autónoma y dueña de su propio negocio (primer una tienda online de ropa y después tienda física en su barrio) para volver a ser empleada, pero no cualquier empleada, un puesto que va acorde con su forma de comunicarse tan elegante, fue capaz de negociar sobre si contrato confiando en todo lo habiá aprendido y podía ofrecer para su puesto de directora encargada en la Joyeria Suarez del Corte Ingles! Donde se siente valorada y no le da vergüenza reinventarse! Vuelve a sentirse útil y más segura que nunca ! Escúcha su historia y aleja a esa impostora !