Las fuerzas ucranianas siguen resistiendo en la siderúrgica Azovstal, en Mariúpol. Esposas de dos soldados llegaron a El Vaticano para solicitar la intervención del Papa. En la ciudad, miles de personas están en riesgo por enfermedades vinculadas a la dramática situación humanitaria. La fiscalía ucraniana anunció el primer juicio por crímenes de guerra desde el inicio de la invasión.