Chilanga de nacimiento, pero queretana de corazón a la senadora María Guadalupe Murguía la mueve un principio que, para estos tiempos políticos, dirían por ahí, ni mandado a hacer. Ella se rige y entiende a la perfección que en esta vida “siempre hay un día después”; y es que hoy puedes ganar o perder, pero mañana será otra cosa.