Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte.
No permitas que nadie te insulte,
te humille o te baje la autoestima.
Los gritos son el alma de los cobardes,
de los que no tienen razón.
Siempre encontraremos gente que te quiere culpar de sus fracasos, y cada quien tiene lo que se merece.