En esta edición, y junto a Pot, tratamos una pequeña joya del cine de terror: Warlock. Una película singular que mezcla con enorme soltura los tropos del slasher fantástico, la brujería clásica y la iconografía del ocultismo, pero filtrados a través de una estructura casi de road movie sobrenatural y con ecos muy claros de Terminator en su planteamiento de persecución temporal.