En los lagos de Suiza se levantan muy rápidamente temporales de viento. Los suizos temían tanto estos temporales que les daban nombres a los vientos como si fueran personas. Al viento del sur, que era el más violento, lo llamaban Föhn.
Había una ley que decía que, cuando se levantaba el Föhn, había que apagar todos los fuegos, pues el viento soplaba por las chimeneas como tremendos rugidos hasta que los fuegos se avivaban tanto que las casas, que estaban hechas de madera, corrían el peligro de salir ardiendo hasta los cimientos. Y ahora se levantó uno de estos temporales.
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📚 Fuente: https://humanistasenlared.com/libro/leyenda-guillermo-tell-marshall-paco-alvarez/