La prueba de integridad es que tu vida pública y tu vida privada sean iguales, lo que está en tu corazón y lo que es tu vida son la misma cosa. Hazte esta pregunta: “¿Me gustaría que todo el mundo sepa acerca de esta decisión que estoy tomando?” La verdad es que cuando se trata de integridad, aunque puedas engañar a todo el mundo, no te puedes engañar a ti mismo. Y si violas tu propia conciencia, tienes que pagar por ello.