Admitámoslo, todos tenemos días malos en el trabajo. Hay momentos en los que las frustraciones se acumulan y es difícil no llevar ese estrés a casa. Pero es crucial recordar que nuestros hijos no son responsables de nuestras frustraciones laborales. No debemos desahogarnos con ellos ni permitir que nuestras preocupaciones afecten negativamente su bienestar. --- Send in a voice message: https://podcasters.spotify.com/pod/show/chesarbemon/message