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Description

Había una vez un vampiro trombonista mexicano llamado Chucho, que había vivido durante más de 200 años. Aunque la mayoría de los vampiros evitaban la luz del sol, Chucho no tenía miedo de salir durante el día. Su piel era resistente a los rayos del sol, lo que le permitía caminar por las calles de Las Vegas sin preocuparse por su seguridad. Chucho había tocado en muchos lugares a lo largo de su vida, pero su lugar favorito para tocar era en Las Vegas. Se había ganado la reputación de ser uno de los mejores músicos de la ciudad, y su talento en el trombón era conocido por todos. Un día, mientras tocaba en un club de jazz en el centro de la ciudad, Chucho conoció a una joven cantante llamada Isabella. Había algo en ella que lo fascinaba y enamoraba, y no podía resistirse a su belleza y su voz. A medida que se conocían mejor, Chucho comenzó a revelar su verdadera naturaleza como vampiro a Isabella. Aunque al principio ella estaba asustada, pronto descubrió que Chucho era un vampiro diferente a cualquier otro que había conocido. Él era gentil y compasivo, y nunca había lastimado a nadie. Pero su amor no fue fácil. Los vampiros y los humanos no se mezclaban bien, y Chucho sabía que debía mantener su verdadera naturaleza en secreto. Además, había otros vampiros en Las Vegas que no aprobaban su relación con un humano. Un día, mientras tocaba en un club nocturno, Chucho fue atacado por un grupo de vampiros celosos de su fama y éxito. A pesar de su habilidad en la lucha, Chucho resultó gravemente herido y se desmayó en el escenario. Cuando despertó, estaba en la casa de Isabella, quien había usado sus habilidades como enfermera para curar sus heridas. Agradecido por su ayuda, Chucho decidió dejar Las Vegas y comenzar una nueva vida lejos de los peligros de la ciudad. Pero nunca olvidaría su amor por la música y su tiempo en Las Vegas. Cada noche, mientras tocaba su trombón en su nuevo hogar, recordaba con cariño sus días en la ciudad del pecado y la gente que había conocido allí. Y aunque nunca volvería a Las Vegas, siempre llevaría consigo el recuerdo de su amada Isabella y su música. José pardal