En una galaxia muy lejana, en un planeta llamado Dinoterra, habitaban unos dinosaurios muy avanzados. Poseían tecnología y conocimientos que superaban la imaginación de los habitantes de la Tierra. Sin embargo, en Dinoterra existía una gran escasez de mano de obra, lo que dificultaba el avance y desarrollo de su sociedad. Un día, los líderes de Dinoterra tomaron una decisión audaz: enviar una misión a la Tierra para reclutar a miles de dinosaurios y llevarlos a su planeta. Su objetivo era emplear a estos dinosaurios para ayudar en la construcción y desarrollo de su sociedad, aprovechando su fuerza y habilidades. Así, una nave espacial gigante fue enviada desde Dinoterra hacia la Tierra. A medida que la nave se acercaba, los dinosaurios de la Tierra se asombraban y se preguntaban qué ocurría. Pronto, se dieron cuenta de que los visitantes eran dinosaurios tan avanzados que provenían de otro planeta. Los líderes de Dinoterra se comunicaron con los dinosaurios de la Tierra y les explicaron su situación. Les ofrecieron la oportunidad de unirse a ellos y ayudar a construir una sociedad próspera en Dinoterra. Algunos dinosaurios se mostraron emocionados por la perspectiva de una nueva aventura, mientras que otros estaban preocupados por dejar su hogar. Finalmente, miles de dinosaurios decidieron aceptar la oferta y embarcarse en la nave espacial hacia Dinoterra. Se despidieron de sus seres queridos y se prepararon para el viaje hacia lo desconocido. La nave despegó, dejando atrás la Tierra y dirigiéndose hacia su destino en la galaxia. Una vez en Dinoterra, los dinosaurios fueron recibidos con alegría y gratitud. Se les proporcionaron viviendas, comida y trabajo en diferentes áreas de la sociedad. Al principio, fue un ajuste difícil para algunos, ya que las costumbres y la tecnología eran muy diferentes a las de la Tierra. Sin embargo, con el tiempo, los dinosaurios se adaptaron y comenzaron a contribuir con su fuerza y habilidades únicas. A medida que pasaba el tiempo, los dinosaurios de la Tierra se convirtieron en una parte integral de la sociedad de Dinoterra. Construyeron grandes ciudades, desarrollaron nuevas tecnologías y ayudaron a expandir los conocimientos científicos y culturales del planeta. Su contribución fue invaluable y se les consideraba héroes en su nuevo hogar. A pesar de su éxito en Dinoterra, algunos dinosaurios anhelaban su antiguo hogar en la Tierra. Extrañaban a sus seres queridos y las vistas familiares. Los líderes de Dinoterra escucharon sus deseos y organizaron visitas periódicas a la Tierra, permitiéndoles reunirse con sus seres queridos y revivir momentos especiales. Con el tiempo, se estableció un equilibrio entre la vida en Dinoterra y las visitas a la Tierra. Los dinosaurios de ambos planetas aprendieron a valorar y respetar la diversidad y las diferentes formas de vida. Y así, la historia de los dinosaurios de otra galaxia que vinieron a la Tierra y se llevaron a miles de ellos para trabajar en su planeta se convirtió en una leyenda contada por generaciones. Sirvió como un recordatorio de que la unión y la colaboración pueden llevar a grandes avances y que el hogar verdadero siempre estará en el corazón de cada individuo. José Pardal