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Description

Había una vez en un pequeño pueblo llamado Aldeavieja, un gallo llamado Federico. Federico era un gallo diferente a los demás, pues en lugar de cantar el típico "ki-kiri-ki" al amanecer, emitía hermosos y melodiosos sonidos que parecían sacados de una ópera. Su voz era tan potente y afinada que podía hacer vibrar los corazones de todos los que lo escuchaban. La fama de Federico se extendió rápidamente por todo el pueblo. Los habitantes se reunían cada mañana para escuchar su magnífica interpretación. Incluso los animales de la granja vecina se acercaban para deleitarse con su canto. Las personas venían de lejos para presenciar el increíble talento de Federico, y pronto su nombre se convirtió en sinónimo de genialidad musical. Un día, llegó al pueblo un famoso director de ópera llamado Maestro Giovanni. Había oído hablar de las habilidades vocales de Federico y decidió escucharlo por sí mismo. Se quedó impresionado al escuchar al gallo cantar, y se dio cuenta de que tenía un talento excepcional. Maestro Giovanni, emocionado, decidió llevar a Federico a la gran ciudad para que pudiera mostrar su talento al mundo. Así fue como Federico dejó su hogar en Aldeavieja y se embarcó en una emocionante aventura hacia la ciudad. El gallo se convirtió en la sensación de la ópera. Actuó en los teatros más prestigiosos, compartió escenario con los mejores cantantes y se ganó el corazón de millones de personas con su inigualable voz. Federico nunca olvidó sus raíces y siempre llevó consigo los valores de humildad y gratitud que aprendió en el pueblo. Aunque ahora vivía rodeado de lujo y fama, seguía siendo el mismo gallo sencillo y amable que una vez cantaba en el gallinero de Aldeavieja. Pasaron los años, y Federico se convirtió en una leyenda de la ópera. Sin embargo, a pesar de su éxito, siempre había una parte de él que extrañaba su hogar y a los amigos que había dejado atrás. Decidió regresar a Aldeavieja para reencontrarse con su pasado y compartir su éxito con aquellos que siempre lo habían apoyado. Cuando Federico regresó al pueblo, fue recibido con una gran celebración. Los habitantes organizaron un concierto al aire libre en su honor, donde el gallo cantó las arias más hermosas que había interpretado en su carrera. La gente estaba emocionada y agradecida de tener de vuelta al gallo prodigio. Federico decidió quedarse en Aldeavieja, donde pasó sus últimos días cantando en el gallinero, pero esta vez, rodeado de su familia y amigos. Su legado perduró en la memoria de todos, y su historia se convirtió en una inspiración para aquellos que soñaban en grande y creían en sus talentos. Y así, el gallo que cantaba ópera, Federico, vivió una vida llena de música, fama y amor, demostrando al mundo que los sueños pueden hacerse realidad, incluso para aquellos que parecen ser diferentes.autor JOSÉ PARDAL