Había una vez una lagartija llamada Coral que vivía en un jardín muy bonito. A Coral le encantaba la música y siempre se sentaba cerca de la ventana de la casa para escuchar al músico que tocaba el oboe en el jardín de al lado. Un día, el músico se mudó y Coral se sintió muy triste porque extrañaba su música favorita. Un día, Coral decidió que ella misma aprendería a tocar el oboe. Así que comenzó a practicar todos los días. Al principio, no sonaba muy bien, pero con el tiempo mejoró mucho. Un día, mientras tocaba su oboe en el jardín, el lagarto José, que era el director de la orquesta local, la escuchó y quedó impresionado por su talento. José invitó a Coral a unirse a la orquesta y ella aceptó con gusto. Ahora Coral toca el oboe en la orquesta y es muy feliz porque puede compartir su amor por la música con los demás.JOSÉ PARDAL