Rogelio (@rdibarra) y Salvador (@esemejia) hacen un recuento del largo y enredado camino de la reforma judicial impulsada por López Obrador: desde la idea de elegir jueces por voto popular hasta el desmantelamiento sistemático del Poder Judicial.
Una reforma que se disfraza de participación democrática, pero que en realidad busca capturar al sistema de justicia desde adentro. Se analizan los vicios estructurales del proceso, las candidaturas ligadas al poder, la simulación participativa, y el uso de boletas y campañas como fachada de un proceso ya decidido.
Y cuando todo parece diseñado para que el sistema legitime su propia captura, surge la pregunta inevitable: ¿Votar sirve de algo… o es prestarse al juego autoritario?
Un episodio para quienes aún creen que la justicia no debe ser rehén del poder político.