Perdonar y perdonarnos es una de las decisiones más liberadoras que podemos tomar. El perdón no borra el pasado, pero sí abre el corazón a la paz y nos permite sanar heridas que nos atan. A veces es más difícil perdonarnos a nosotros mismos que a los demás, pero Dios nos recuerda que su misericordia es infinita y que, si Él ya nos ha perdonado, no tenemos por qué seguir cargando culpas. Abramos nuestro corazón y digamos: “Señor, perdóname… y ayúdame a perdonarme”.
Encuentra más mensajes en nuestro canal: El Buen Dios.