Dios respaldó a José a lo largo de sus jornadas, hacia su destino. Y frente al Faraón, el respaldo es evidente. Al decir José la revelación de los sueños y el plan de acción a seguir, la convicción de Faraón y su corte, fue que no había nadie mejor que José para llevar adelante el plan de salvamento.
Faraón le confiere a José poder absoluto. Qué peligro es depositar tanto poder en manos de la persona equivocada. Se ha dicho siempre que "el poder corrompe" y que "el poder absoluto, corrompe completamente". De ahí la necesidad imperiosa, como entonces, hoy también, de la preparación y formación del carácter, con los valores y principios del Reino de Dios, en todos los que van a ejercer cargos de autoridad.
Maranata