En la situación de la familia de Jacob encontramos, como a pesar de los conflictos generados por las circunstancias complejas que se presentaron, Dios interviene para compensar y ayudar a preservar el linaje de Jacob, de donde vendría el Redentor prometido; el Señor Jesús, quien es reconocido como el León de la tribu de Judá. (Apocalipsis 5:5) Recordemos que Judá fue el cuarto hijo que Dios le concedió a Jacob, por medio de la menospreciada Lea.
Pablo escribe en 1 Corintios 12: 22-25, como en el Cuerpo de Cristo, Dios compensa la debilidad de algunos miembros y le da mayor honra al que le faltaba, para que no haya desavenencia, o enfermedad, sino al contrario, estabilidad y salud.
Maranata