En el capítulo 48 de Génesis, podemos observar algunos elementos que hacen de la bendición paterna, una de las armas poderosas que Dios nos ha dado para el bien de nuestros hijos.
Nuestro Dios bendice por naturaleza; solo dimensiona lo siguiente: La maldición por el pecado de los padres, alcanza a tres o cuatro generaciones; pero la bendición de Dios es para mil generaciones.
Después de crear al hombre, lo primero que Dios le da es su bendición. Génesis 1:28. Y hemos visto que aún después de la caída, sigue el mismo patrón de bendición con Noé, con Abraham, con Isaac, con Jacob y a su descendencia. A su semejanza hemos de bendecir y no maldecir. (1 Pedro 3:9; Números 6:23-27)
Maranata