Encuentros cara a cara con Dios, a solas, como estuvo Jacob con el Angel de Dios, en Peniel, son indispensables, para continuar hacia nuestro destino y vencer las dificultades del camino. Jacob debía ser conquistado primeramente por Dios, antes de encontrarse con Esaú, su hermano.
Se resistió en la lucha, no se dejó vencer, pero reconoció al final que lo que le faltaba era la bendición que le cambiara su identidad y su destino.
No resistas más la buena voluntad de Dios para ti, ríndete y recibirás la bendición de la mayor gracia que Dios da a los humildes. Santiago 4:6
Maranata