En el capítulo 44 de Génesis, Jose prueba y comprueba el cambio en el corazón de sus hermanos. Al poner la copa de plata en el costal de Benjamín y asumir que éste se la ha robado, la respuesta solidaria de sus nueve hermanos, de no culpar a Benjamín y dejarlo a su suerte, deja al descubierto que los celos y envidias que experimentaron con José, junto con la dureza contra Jacob, su padre, ya no está en ellos. Y finaliza este capítulo con una de las apelaciones más maravillosas de la historia; y con la decisión de Judá de tomar el lugar de su hermano culpable, que nos muestra lo que Jesús, descendiente de Judá, haría en la cruz, al sustituir a la raza humana culpable.
Maranata