El siervo de Abraham, Eliecer, en Génesis 24, nos deja lecciones por su actitud y la forma de llevar a cabo la misión encomendada de traer de lejanas tierras a la esposa para Isaac.
Su reconocimiento de quien era; Yo soy criado de Abraham. (Génesis 24:34) No se presenta con ínfulas de grandeza, ya que la caravana de 10 camellos y las riquezas que traía, junto a los hombres que lo acompañaban le podían dar la apariencia de ser alguien grande, delante de la gente. No sacó provecho de nada para sí.
Lo que somos, tenemos y podemos, todo lo debemos a la gracia de Dios, nunca lo olvidemos.
Maranata