La iglesia en el comienzo supo ser respuesta al ruego de Jesús, que se registra en Juan 17. Que todos sean uno. Esta disposición de todos en guardar la unidad, con solicitud, es un rasgo de verdaderos discipulos, y les permitió ser agentes de cambio y transformación por donde fueron. Y además fue lo que atrajo la bendición que Dios envió allí, sobre ellos el día de Pentecostés. (Hechos 2:1-47) con el resultado de que la vida eterna llegó a mas de 3000 personas. Recordemos que lo que estaba escrito en el Salmo 133, fue una realidad para ellos, y también lo será para nosotros si caminamos en la misma disposición de ser uno con mis hermanos.
Y tú, cómo estás respecto a la unidad del Cuerpo de Cristo?
Maranata