La parábola del sembrador nos desafía a examinar el estado de nuestro corazón y cómo recibimos la palabra de Dios. Nos recuerda que, sin importar el tipo de terreno que somos, siempre podemos trabajar en nosotros mismos para ser más receptivos a lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas.
Te animo a que en tu día a día te esfuerces por ser esa tierra fertil, donde la palabra de Dios pueda crecer y dar fruto abundante.
¡Gracias por escuchar y que Dios los bendiga!
-10 minutos con Dios-
Contacto
www.josuenikao.com
hola@josuenikao.com
Spotify: Fe al aire libre