En el episodio El día después del juicio, reflexionamos sobre Génesis 8. Después del diluvio, la tierra se seca y Noé ofrece un sacrificio a Dios. El Señor responde con una promesa fundamental: mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, nunca cesarán, como leemos en Génesis 8:22. Este pacto revela la misericordia y fidelidad de Dios, mostrando que cada nuevo día y cada ciclo natural son un testimonio de su gracia y paciencia, a pesar de la condición del corazón humano. La creación misma proclama su compromiso de preservación. Este devocional es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.