Dios y Yo 1 Pedro 3:9 "No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición." Bendigamos y No Maldigamos Hemos sido llamados para bendición, no para maldición. El pasaje de hoy nos enseña claramente que no debemos responder al mal con mal, sino hacer el bien a quienes nos hacen daño. Esta enseñanza es maravillosa porque solo puede venir de Dios. Alguien dijo con sabiduría que: Si hacemos mal a quien nos hace bien, eso es diabólico. Si hacemos bien a quien nos hace bien, eso es humano. Pero si hacemos bien a quien nos hace mal, eso es divino. En nuestra naturaleza humana, nos resulta difícil actuar de esta manera. Sin Dios en nuestros corazones, nuestra tendencia es responder de la misma forma en que somos tratados. Sin embargo, la Palabra nos exhorta a no maldecir a quienes nos maldicen, sino a bendecirlos. Esto no es una opción, sino un llamado divino. Por eso, es crucial saber cómo responder ante la provocación o el daño. No podemos dejarnos llevar por la reacción natural del mundo, sino reflejar el amor de Dios en nuestras vidas. Querido lector o escucha, quizás esto parezca difícil desde una perspectiva humana, y en verdad lo es. Pero cuando permitimos que el amor de Dios llene nuestro corazón, actuar de esta manera deja de ser una carga y se convierte en una expresión de Su amor en nosotros. La Biblia nos recuerda que fuimos llamados para bendición. Esto significa que, sin importar el trato que recibamos de los demás, siempre debemos ser de bendición. Sabemos que no podemos dar lo que no tenemos, y si no llevamos la bendición de Dios en nuestro corazón, tampoco podremos compartirla con otros. No se trata solo de decir "Dios te bendiga", sino de demostrar esa bendición con nuestras actitudes, palabras y la manera en que tratamos a los demás. Cuando bendecimos con nuestras acciones y nuestro respeto hacia los demás, reflejamos la presencia de Dios en nuestra vida. Así cumplimos nuestro llamado de ser luz en medio de la oscuridad. Una Reflexión Personal Estimado lector o escucha, ¿cómo se considera usted? ¿Es alguien que provoca bienestar o malestar en los demás? La Biblia es clara: hemos sido llamados para bendición. Si en algún momento hemos recibido mal de otras personas, nuestra respuesta debe ser devolverles bien. Que Dios les bendiga, amados hermanos. Pastores Marroquín