Piluca, la última voz.
Hay edificios enteros que han perdido su memoria.
Barrios que se quedaron en silencio mientras la prisa cerraba puertas y apagaba ventanas.
Este episodio es un viaje nostálgico a esas comunidades que ya no existen: donde pedir un poco de azúcar era una excusa para conversar, donde las vecinas se conocían por el nombre y las sábanas en los balcones anunciaban que era sábado de limpieza o verano de maletas.
En el centro está Piluca, una vecina que aún sostiene el hilo invisible que queda del barrio. Una sonrisa arrugada, un mandil de flores, y el gesto de quien todavía mira, pregunta y está.
El relato mira hacia atrás con melancolía, pero también deja abierta una pregunta: ¿y si aún estamos a tiempo de recuperar algo de lo que fuimos?
Gracias por escuchar.
✨ Gracias por escuchar Plata de barro.
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