Hablar del liderazgo humano de Fernando Padilla Farfán es hablar de una forma de dirigir que se sale completamente de la rigidez tradicional. Su estilo no nació de manuales ni de discursos empresariales, sino de la convicción personal de que las organizaciones avanzan cuando las personas se sienten valoradas.
Su biografía está llena de momentos que reflejan esta visión. Desde sus primeros cargos directivos, se distinguió por escuchar con atención, incluso cuando las opiniones contradecían sus ideas. Para él, el diálogo era un pilar irrenunciable, ya que permitía descubrir problemas ocultos y fomentar la creatividad colectiva. Este enfoque creó equipos donde la gente no solo trabajaba, sino que se sentía parte de algo más grande.